sábado, 28 de marzo de 2015

La discriminación no es cosa de juego, LADO

Este pequeño corto mexicano puede ser utilizado tanto en el último ciclo de la etapa de infantil como en toda primaria para entender de un modo claro qué es, cómo y por qué se produce la discriminación, pero también para ayudar a sensibilizarse con ella.

Protocolo de actuación ante sospecha de acoso escolar

La Orden 20 de Junio de 2011, por la que se adoptan medidas para la promoción de la convivencia en los centros docentes sostenidos con fondos públicos y se regula el derecho de las familias a participar en el proceso educativo de sus hijos e hijas, recoge que cualquier miembro de la comunidad educativa que tenga conocimiento o sospechas de una situación de acoso sobre algún alumno o alumna, tiene la obligación de comunicarlo a un profesor o profesora, al tutor o tutora, a la persona responsable de la orientación en el centro o al equipo directivo, según el caso y miembro de la comunidad educativa que tenga conocimiento de la situación. En cualquier caso, el receptor o receptora de la información siempre informará al director o directora o, en su ausencia, a un miembro del equipo directivo. 

Dejo el enlace al protocolo de actuación

Bullying: Como enseñar la “resiliencia” en la escuela


foto face libro4



Ana Frank nos dejó un hermoso ejemplo de capacidad de resiliencia. Antes de morir, en el genocidio nazi a fines de la Segunda Guerra Mundial, escribió en su diario de vida: “Yo no pienso en toda la miseria, sino en toda la belleza que aún persiste. Esta es una de las cosas que nos hace tan distintas a mi mamá y a mí. Su consejo, cuando una está melancólica, es: “Piensa en toda la miseria que hay en el mundo que a ti no te toca”. Mi consejo es: “Sal para afuera, sal al campo, goza de la naturaleza y del sol. Trata de recapturar la felicidad en ti misma y en Dios. Piensa en toda la belleza que todavía queda alrededor tuyo. Sé feliz.” (7 de Marzo de 1944)




¿Qué significa “resiliencia”?

 El término resiliencia proviene de la física. Expresa la capacidad que tienen algunos materiales de recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora. Este término fue adoptado por las Ciencias Sociales para referirse a la “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformado positivamente por ellas” (Grotberg, 1995). La resiliencia no es un estado fijo, ni acabado, o estable; es un proceso que se construye a largo plazo, de naturaleza dinámica. Puede cambiar a través del tiempo y las circunstancias. Tiene dos componentes importantes: la resistencia a la destrucción y la capacidad para reconstruir sobre factores adversos. La resiliencia es una capacidad universal. Todos tenemos algunas características resilientes y podemos desarrollarlas aún más. Si bien algunas personas tienen tendencias genéticas que contribuyen a su resiliencia, como temperamento desenvuelto y atractivo físico, la mayoría de las características asociadas con la resiliencia puede desarrollarse. La resiliencia nos permite tener una mirada más optimista de la vida. Frente a situaciones aparentemente sin esperanza, es posible construir un camino de resiliencia, dejar atrás los determinismos de la genética y del medio y abrirnos a la creatividad y a la libertad.

¿Cómo se construye la resiliencia? 

Stefan Vanistendael -belga, experto en temas de infancia; autor, junto con Jacques Lecomte de La felicidad es posible. Despertar en los niños maltratados la confianza en sí mismos. Construir la resiliencia - desarrolló la imagen de una “casita” para representar en forma esquemática aquellos elementos con los que se puede construir la resiliencia. La “casita” es una pequeña casa compuesta de varios pisos y habitaciones. Cada habitación refiere un campo de intervención posible para la construcción o el mantenimiento de la resiliencia.

  • Los cimientos representan las necesidades materiales básicas, como la comida y los cuidados de salud. 
  • El subsuelo está formado por los vínculos y redes de contacto. Se necesita al menos un vínculo fuerte con una persona que crea en las potencialidades del niño o niña y lo acepte como es, en forma incondicional. Esta persona puede ser un familiar, un vecino o un profesional. Todos podemos asumir este papel frente a un niño o conocido en dificultad. 
  • En el primer piso se encuentra la capacidad de descubrirle sentido a la vida, lo cual puede estar vinculado a la fe religiosa, al compromiso político o humanitario. 
  • En el segundo piso hay varias habitaciones: la autoestima, las aptitudes personales y sociales, el sentido del humor. Este último transforma la realidad de la vida en algo más soportable y positivo. Las personas capaces de reírse de sí mismos, ganan en libertad y fuerza interior.
  • En el entretecho hay una gran habitación abierta, para las nuevas experiencias por descubrir. Esto representa la capacidad de creer que la vida no se acaba con la desgracia ni el sufrimiento y que ella aún puede dar sorpresas.

Imagen de la
¿Cómo puede la escuela ayudar a fortalecer la resiliencia en los niños?

Después de la familia, la escuela es un ambiente clave para que los niños adquirieran las competencias necesarias para salir adelante en la vida y desarrollen la capacidad de sobreponerse a la adversidad. Aunque en muchas escuelas existen obstáculos para construir resiliencia en sus alumnos y alumnas, cada docente en su aula puede crear condiciones adecuadas para favorecer la construcción de ella. A continuación se presentan seis pasos cruciales que muestran cómo las escuelas y los docentes pueden ayudar a promover la resiliencia en los niños:

Pasos 1 a 3: Mitigar el efecto del riesgo en la vida de niños y jóvenes

  • Enriquecer los vínculos positivos, con los padres y con los alumnos, fortaleciendo, pro un lado, las conexiones entre los apoderados y la escuela, y por otro lado, la vinculación del alumno con el aprendizaje y su permanencia en la escuela. Lo primero se logra instaurando una fuerte participación de la familia en la escuela y lo segundo, ofreciéndole a los estudiantes actividades variadas, como arte, música, deporte, tareas de servicio y muchas otras, después del horario escolar, que refuercen su sentido de pertenencia a la escuela. 
  • Fijar límites claros y firmes, explicitando las expectativas de conducta en la escuela. Es aconsejable que los alumnos participen en la determinación de normas de conducta y de procedimientos para hacerlas cumplir. Los límites deben basarse en una actitud afectuosa, no punitiva. 
  • Enseñar habilidades para la vida, tales como cooperación, resolución de conflictos, destrezas comunicacionales, toma de decisiones, manejo sano del estrés, trabajo en equipo.

Pasos 4 a 6: Construir resiliencia

  • Brindar afecto y apoyo, es decir, dar respaldo y aliento en forma incondicional. Este paso es el más importante, ya que parece casi imposible “superar” la adversidad sin la presencia de afecto, que no necesariamente debe provenir de familiares cercanos. Lograr esto en la sala de clases requiere que el docente ocupe tiempo para construir relaciones personales con sus alumnos y alumnas, ya que significa tomarlos en cuenta a todos, estimular a los reticentes; detectar y aprovechar las fortalezas de cada uno; preocuparse e intervenir cuando uno de ellos enfrenta circunstancias difíciles.
  • Establecer y transmitir expectativas elevadas y realistas que funcionen como motivadores eficaces, sin sobrecargar a los estudiantes. Transmitir mensajes a los alumnos del tipo “convéncete que eres capaz, esfuérzate otro poco”, “este trabajo es muy importante y sé que tú puedes hacerlo bien”. Los docentes expresan expectativas elevadas cuando establecen relaciones personales con cada alumno y se preocupan de él, cuando aplican un método de enseñanza más personalizado y cuando valoran la diversidad. 
  • Brindar oportunidades de participación significativa, dándole a los alumnos una alta cuota de responsabilidad, ya sea para fijar metas, ayudar a otros, resolver problemas, tomar decisiones, entre muchas otras. Se trata de contemplar a los alumnos como “recursos” y no como objetos o problemas pasivos. Esta participación se debe extender a la vida familiar y comunitaria.

Artículo publicado en la revista Aula Creativa K-4, julio del 2004.
Referencias:
  • Cyrulnik, Boris: La maravilla del dolor , Ediciones Granica, Biuenos Aires, 2001.
  • Henderson, Nan y Milstein, Mike M.: Resiliencia en la escuela , Editorial Paidós, Buenos Aires, 2003.
  •  Milicic, Neva: Creo en ti , Ediciones LOM, Santiago de Chile, 2001. 

sábado, 21 de marzo de 2015

La escuela inclusiva ante el acoso escolar. Estrategias de prevención para el profesorado

Interesante artículo de Mayorga Fernández y Madrid Vivar que pretende contribuir a la clarificación del bullying y sus modalidades . Para ello, se han analizado los posibles factores desencadenantes o facilitadores, los perfiles de agresores y víctimas… Además se plantea el cómo la escuela inclusiva puede hacer frente a este fenómeno, mediante la prevención e intervención temprana ante situaciones conflictivas. Se considera fundamental dotar al profesorado de las herramientas necesarias para hacer frente, de manera efectiva, a una situación de bullying en las aulas. Por último, se incluyen orientaciones sobre cómo los educadores pueden actuar ante dicha situación.

"El patito feo" de Hans C. Andersen

Un cuento sin edad....que está lleno de mensajes en clave para entender el proceso vital por el que nos encontramos a nosotros mismos, porque todos sin excepción en algún momento fuimos patitos feos.

viernes, 20 de marzo de 2015

Famosos que sufrieron 'bullying' en el colegio



Ahora son algunas de las caras más conocidas del planeta y disfrutan del éxito y la fama, pero de niños/as al igual que miles en el mundo, sufrieron acoso escolar. Famosos como Jesús Vazquez, Demi Lovato, Eminem, Selena Gómez, Kristen Stewart, Tom Cruise o Lady Gaga entre otros fueron víctimas del acoso de sus compañeros/as en el colegio. Pero lo importante es que consiguieron superar sus traumas y miedos y hoy en día triunfan con su trabajo.

http://www.que.es/gente/201409100800-famosos-sufrieron-bullying-colegio.html


sábado, 14 de marzo de 2015

"Pájaros" de Pixar.

 Un divertido corto sobre cómo la vida puede dar la vuelta a la tortilla y ponernos en el lugar del otro. ¡Muy recomendable!

Red Andaluza "Escuela: Espacio de Paz"

La mayoría de veces, los padres/madres y los profesores/as no se llegan a enterar del acoso escolar que sufren sus hijos/as y alumnos/as, y otras veces, se enteran de forma tardía, debido a que la víctima tiende a callar por miedo a represalias o por vergüenza, por eso, los adultos tienen que estar muy atentos a los indicadores de este fenómeno.


Educar no sólo consiste en la transmisión de conocimientos, sino también en la formación de las personas, por eso la educación en valores no puede faltar algo esencial como es la educación en y para la paz y la no violencia, aprender a convivir en paz constituye una de las condiciones que posiblemente tenga más relación con el éxito de la enseñanza y el aprendizaje. Y no es menos cierto que al educar en la convivencia también se previenen, se detectan y se resuelven los conflictos que se producen dentro y fuera de nuestro medio escolar.



Logo RAEEP 2013 (Logo RAEEP fondo verde 590x423.jpg)

http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/web/convivencia-escolar/eep

'Canciones con Historia': Pearl Jam contra el acoso escolar

Jeremy tenía 16 años cuando una mañana entró en su clase del colegio, sacó una pistola y se disparó en la cabeza. Esta es la historia que motivó la canción de Pearl Jam que lleva como título el nombre del joven. Cuando Eddie Vedder leyó la historia en los periódicos le surgieron varias preguntas que fueron los puntos de partida de este tema polémico y arriesgado que apareció en el exitoso debut de la banda de Seattle. La canción habla de desinterés por parte de los padres, de las burlas de sus compañeros, de la soledad de un adolescente aislado. El tema estuvo nominado a los Grammy como mejor canción de Rock.
http://cadenaser.com/ser/2013/06/02/audios/1370128639_660215.html

sábado, 7 de marzo de 2015

Un vídeojuego contra el bullying

Una empresa vasca lanza el primer programa integral contra el acoso escolar, Monité es un proyecto de continuidad, cuyo objetivo es la prevención de conductas relacionadas con las situaciones de acoso escolar, está basado en el aprendizaje e interiorización de valores y en la modificación de conducta. Este proyecto tiene 4 ejes importantes: un vídeojuego en 3D, manuales para los padres y educadores, diverso material complementario y una web para compartir las experiencias de juego y de refuerzo de los aprendizajes. Este año lanzará el primer videojuego que narra las aventuras del protagonista en el primero de los cuatro planetas Raining Planet. En las siguientes tres entregas Clown Planet, Indifferent Planet y Electro Planet, se seguirá trabajando en el aprendizaje de conductas contra el acoso escolar concretamente centrándose en el papel del espectador, el acosador y en el ciberbullying. Descubre más en http://www.monite.org


http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/02/17/paisvasco/1424177719_392360.html
Podeís echar un vistazo a la presentación del vídeojuego

viernes, 6 de marzo de 2015

Voces contra el acoso

Esas jóvenes hijas de puta

Foto de Arturo Pérez-Reverte
Hace unos días llegó a mi correo, el artículo que publicó Arturo Pérez Reverte (@perezreverte) titulado “Esas jóvenes hijas de puta”. Hacía referencia al caso de Carla Díaz, la joven que se suicidó víctima del acoso escolar o bullying y a la pena irrisoria (4 meses de trabajos socioeducativos) a la que fueron condenadas sus instigadoras. 
Os lo dejo aquí, para reflexionar


Supongo que a muchos se les habrá olvidado ya, si es que se enteraron. Por eso voy a hacer de aguafiestas, y recordarlo. Entre otras cosas, y más a menudo que muchas, el ser humano es cruel y es cobarde. Pero, por razones de conveniencia, tiene memoria flaca y sólo se acuerda de su propia crueldad y su cobardía cuando le interesa. Quizá debido a eso, la palabra remordimiento es de las menos complacientes que el hombre conoce, cuando la conoce. De las menos compatibles con su egoísmo y su bajeza moral. Por eso es la que menos consulta en el diccionario. La que menos utiliza. La que menos pronuncia. 


Hace dos años, Carla Díaz Magnien, una adolescente desesperada, acosada de manera infame por dos compañeras de clase, se suicidó tirándose por un acantilado en Gijón. Y hace ahora unas semanas, un juez condenó a las dos acosadoras a la estúpida pena -no por estupidez del juez, que ahí no me meto, sino de las leyes vigentes en este disparatado país- de cuatro meses de trabajos socioeducativos. Ésas son todas las plumas que ambas pájaras dejan en este episodio. Detrás, una chica muerta, una familia destrozada, una madre enloquecida por el dolor y la injusticia, y unos vecinos, colegio y sociedad que, como de costumbre, tras las condolencias de oficio, dejan atrás el asunto y siguen tranquilos su vida. 


Pero hagan el favor. Vuelvan ustedes atrás y piensen. Imaginen. Una chiquilla de catorce años, antipática para algunas compañeras, a la que insultaban a diario utilizando su estrabismo -«Carla, topacio, un ojo para acá y otro para el espacio»-, a la que alguna vez obligaron a refugiarse en los baños para escapar de agresiones, a la que llamaban bollera, a la que amenazaban con esa falta de piedad que ciertos hijos e hijas de la grandísima puta, a la espera de madurar en esplendorosos adultos, desarrollan ya desde bien jovencitos. Desde niños. Que se lo pregunten, si no, a los miles de homosexuales que todavía, pese al buen rollo que todos tenemos ahora, o decimos tener, aún sufren desprecio y acoso en el colegio. O a los gorditos, a los torpes, a los tímidos, a los cuatro ojos que no tienen los medios o la entereza de hacerse respetar a hostia limpia. Y a eso, claro, a la crueldad de las que oficiaron de verdugos, añadamos la actitud miserable del resto: la cobardía, el lavarse las manos. La indiferencia de los compañeros de clase, testigos del acoso pero dejando -anuncio de los muy miserables ciudadanos que serán en el futuro- que las cosas siguieran su curso. El silencio de los borregos, o las borregas, que nunca consideran la tragedia asunto suyo, a menos que les toque a ellos. Y el colegio, claro. Esos dignos profesores, resultado directo de la sociedad disparatada en la que vivimos, cuya escarmentada vocación consiste en pasar inadvertidos, no meterse en problemas con los padres y cobrar a fin de mes. Los que vieron lo que ocurría y miraron a otro lado, argumentando lo de siempre: «Son cosas de crías». Líos de niñas. Y mientras, Carla, pidiendo a su hermana mayor que la acompañara a la puerta del colegio. La pobre. Para protegerla. 


Faltaba, claro, el Gólgota de las redes sociales. El territorio donde toda vileza, toda ruindad, tiene su asiento impune. Allí, la crucifixión de Carla fue completa. Insultos, calumnias, coro de divertidos tuiteros que, como tiburones, acudieron al olor de la sangre. Más bromas, más mofas. Más ojos bizcos, más bollera. Y los que sabían, y los que no saben, que son la mayor parte, pero se lo pasan de cine con la masacre, riendo a costa del asunto. La habitual risa de las ratas. Hasta que, incapaz de soportarlo, con el mundo encima, tal como puede caerte cuando tienes catorce años, Carla no pudo más, caminó hasta el borde de un acantilado y se arrojó por él. 


Ignoro cómo fue la reacción posterior en su colegio. Imagino, como siempre, a las compis de clase abrazadas entre lágrimas como en las series de televisión, cosa que les encanta, haciéndose fotos con los móviles mientras pondrían mensajitos en plan Carla no te olvidamos, y muñequitos de peluche, y velas encendidas y flores, y todas esas gilipolleces con las que despedimos, barato, a los infelices a quienes suelen despachar nuestra cobardía, envidia, incompetencia, crueldad, desidia o estupidez. Pero, en fin. Ya que hay sentencia de por medio, espero que, con ella en la mano, la madre de Carla le saque ahora, por vía judicial, los tuétanos a ese colegio miserable que fue cómplice pasivo de la canallada cometida con su hija. Porque al final, ni escozores ni arrepentimientos ni gaitas en vinagre. En este mundo de mierda, lo único que de verdad duele, de verdad castiga, de verdad remuerde, es que te saquen la pasta.